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miércoles, 8 de agosto de 2012

La Historia de los Eldar Oscuros


Hoy me voy a alejar un poco del maremágnum de nuevas reglas, listas y debates para centrarme en algo mucho mas simple, pero para mi igual de importante.

¿Quienes son los Eldar Oscuros?

Lo mas intuitivo es pensar que los Eldar Oscuros son a los Eldar lo que los Marines Espaciales del Caos a los Marines Espaciales (de hecho tengo un amigo, que a los Eldar de Mundo Astronave los llama Eldar "leales"), cuando es justo al contrario. Los Eldar de mundo Astronave no son mas que la versión recatada y arrepentida de los Eldar Oscuros, ya que estos llevan el modo de vida mas parecido al antiguo Imperio Eldar de entre todas sus subrazas. Esta, amigos, es la historia de los Eldar Oscuros:

miércoles, 21 de marzo de 2012

Sucios Mon-Keigh...



El marine espacial empezó a sufrir terribles convulsiones, cayendo de espaldas contra el árido terreno. Una pequeña astilla de cristal habia penetrado su armadura por el diminuto resquicio existente entre casco y  armadura, clavandosele en el cuello. La agonia era insufrible, como si 1000 espadas se clavaran en cada centímetro de su piel. A duras penas consiguió quitarse el casco de un manotazo, y con dedos temblorosos retiró el proyectil, que se habia clavado profundamente.

Su vista empezaba a ser borrosa. Miró a su alrededor ansioso, pero no encontró a ninguno de sus hermanos en pie. Su sangre ardia como si fuese fuego en sus venas y sus pies ya no le respondian. Entre el humo negro del razorback frente a el empezó a distinguirse una silueta delgada, como un borrón de color violeta sobre un fondo negro azabache.

lunes, 17 de octubre de 2011

Nuevo transfondo necrón: ¿Cambio, o simplemente avance?


 Creo que todos a estas alturas sabemos bastante de los nuevos necrones, Antes incluso de que GW los haya confirmado. Si has estado viviendo debajo de una roca estos últimos dias aqui os dejo unos links para que os pongais al dia

Nuevas miniaturas
Nuevas reglas y FOC
Nuevo Transfondo 

Centrandonos en el transfondo, hay a quien le han gustado los cambios, hay a quien no le han gustado e incluso afirma que los necrones han sido sustituidos por reyes funerarios del espacio. Opiniones, como siempre, de todos los colores y sabores.

Pero en resumen lo que yo me pregunto es... ¿Son en cambios, o en realidad GW simplemente ha avanzado en el transfondo?

jueves, 25 de agosto de 2011

LEGIÓN: Secretos y Mentiras


Hace unas semanas acabé de leer este magnífico título de Dan Abnet y sin lugar a dudas se merece una entrada en condiciones acompañada por reflexiones sobre el contenido. Aviso para navegantes: voy a intentar desvelar lo menos posible del contenido, pero venga ya, es la Herejia de Horus. Todos sabemos como va a acabar, asi que no tiene mucho sentido hablar de "spoilers", si lees los libros es porque quieres conocer los detalles de la historia, y eso no se puede spoilear. De todos modos cuando vaya a entrar en detalles concretos sobre la novela pondré una alerta de Spoiler para que quien quiera no siga leyendo

SINOPSIS:

En pleno auge de la Gran Cruzada, las fuerzas imperiales se encuentran en las últimas etapas del asedio a un pequeño planeta llamado Nurth, en el que los nativos, antiguos colonos que perdieron la comunicación con el resto de la humanidad hace mas de 5.000 años, se encuentran en un estado tecnológico comparable a la Edad Media. Deberia ser una misión facil para el Ejército Imperial. Cuando los Imperiales logran reducir la última resistencia del planeta a una pequeña región y comienza el sitio, extraños fenómenos sobrenaturales comienzan a ocurrir que impiden el éxito completo de la campaña. La XX legión de los Marines Espaciales del Emperador son enviados por Horus Lupercal al planeta para terminar de una vez por todas con la oposición Nurthena, pero la ayuda que recibe Namatjira, General de la campaña, no se presenta mediante los medios que cabia esperar de una legión astartes.

lunes, 23 de mayo de 2011

la Furia de los Primogénitos-Campaña Subsector Quom


¡Hola gente! Hoy he jugado una partida en Estalia contra los puños Imperiales de Paco, ha sido una partida de la campaña por el subsector Quom en la que estamos apuntados Puños Imperiales, Tau, Tiránidos, Orkoz, Lobos Espaciales y por supuesto yo con Eldar Oscuros. No nos estamos jugando nada, simplemente es para poder jugar partidas amistosas "con una historia detras"

La partida ha sido bastante entretenida, la verdad. El ejército de Paco estaba estructurado en torno a las motocicletas 5 escuadras en total, dos con plasmas, dos con fusiones, una de combate con bólteres pesados y la restante de combate con el sargento que las hace linea, 3 dreadnought de disparo (cañones láser, cañones automaticos acoplados, cañones de asalto... os podeis hacer una idea) y un land speeder con cañón de fusión y bolter pesado.

Mi lista era 2 incursores con brujas, 1 con íncubos, duelista y hemónculo, Sathonyx y 8 infernales, un ponzoña con guerreros, tres devastadores con campo, una de azotes con dos blasteres de disrupción y 3 legítimos con dos lanzas oscuras (que son un 0 a la izquierda, por cierto. Todo lo que te quite movilidad...)

La partida ha sido aniquiñación, choque de patrullas. El resultado ha sido de empate 6-6, aunque como es una campaña y no se admiten los empates hemos desempatado por puntos de victoria, en donde le he ganado por un trecho grande. Yo le he matado todas las escuadras de motos (no ha quedado ni una viva) y solo le han quedado 3 dreadnoughts muy dañados (2 inmovilizados y uno con armamento destruido, mis lanzas se negaban a hacer internos) y el land speeder. A mi me echó abajo un par de incursores, un par de devastadores, el ponzoña y una de brujas que huyendo de un dread que las trabó en combate cuerpo a cuerpo y no les dio tiempo a reagruparse.

Como es una campaña creo que lo mejor seria poner el battle report narrado, no simplemente contado. Le pega mas. Advierto que aqui solo narro hasta el turno 3. el 4, 5 y 6 no hay mucha narrativa que valga, ya que por mi parte se basaron mas o menos en disparar a la escuadra de motos de combate con el personaje independiente con todo mi fuego, reduciendola a cenizas y disparar a los dreadnoughts a ver si caia alguno, aunque las lanzas estuvieron fallonas contra vehiculos, haciendo todos los resultados menos destruido. Tuve un fallo gordo no disparandole al land speeder, habria sido otro punto seguro pero no se como no lo vi...

Por su parte disparó con todo lo que tenia a transportes, lo que al final le dió 3 puntos para conseguir el "empate". los infernales fueron los héroes de la partida, matando 3 escuadras de motocicletas y ganandose los 3 contadores de dolor, las brujas tambien hicieron muchisimo hasta que una de ellas fue trabada por un dreadnought y el ponzoña, para ser uno solo dió una guerra exagerada, dejando dos escuadras a punto de caramelo para que las unidades de asalto acabaran el trabajo. (No puedo esperar a tener 2 xD)

Bueno, no me pongo pesado y os dejo con el informe de batalla "La furia de los Primogénitos"


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El subsector Quom, un pequeño puñado de mundos habitables de la franja este, se habia convertido en el coto privado de caza de los primogénitos de la venganza que, sin atisbo de piedad, habian capturado, encarcalado y condenado a la mayor parte de la población del planeta que únicamente conocian como U501. Habia sido una caza productiva. Mas de un millar de almas conocerian esa noche el verdadero significado del dolor en la ciudad siniestra.

Pero los civiles imperiales no eran el objetivo de Claevian Serindë. Sino guerreros Astartes. Los profetas de la carne exigian pagos por sus servicios y esos asquerosos primates no eran dificiles de predecir. Si pinchas sus colmenas lo suficiente se salen de ellas como abejas enfurecidas, no pasaria mucho antes de que alguno de esos mon'keigh apareciesen con sus primitivos tanques y ruidosos cañones, pidiendo a gritos su perdicición. Y efectivamente asi fué. Las thunderhawk de los marines espaciales de los puños Imperiales comenzaron a sobrevolar las pobladas junglas del planeta, buscando su rastro. Predecibles simios... tan faciles de manipular.

El arconte ordenó dejarles un rastro lo suficientemente claro que el rudimentario intelecto de los monkeigh puediese entender. Ordenó el saqueo de una colmena humana, para poco después esparcir restos de la batalla y cuerpos mutilados en dirección norte, donde un claro de la perpetua jungla del planeta les otorgaria el escenario perfecto para una emboscada.

Sathonyx y sus infernales fueron los encargados de dar la señal. Ocultos en la maleza esperaron durante horas hasta que a lo lejos se empezó a escuchar golpe seco tras otro, junto con el inconfundible sonido de arboles tronchandose y cayendo. Poco después tres dreadnought de un inconfundible color amarillo aparecieron tras un templo en ruinas que habia en el centro del claro. El señor infernal, sin poder evitar una sonrisa miró a su grupo y asintió con la cabeza, pulsando un pequeño botón en el lado izquierdo de su pecho.

Un quejido lastimero resonó en todo el bosque. Solo unos segundos despues, la batalla habia comenzado. Simultaneamente se hizo escuchar el agudo y zumbante sonido de los motores graviticos de los devastadores y los ponzoñas. Junto a ellos con sus largas alas, una bandada de azotes se elevó en el claro, tomando posiciones. Los infernales también levantaron el vuelo y un único incursor atravesó el cielo en un veloz movimiento, deteniendose a unos metros sobre las ruinas del templo destruido. Entre su tripulación se encontraba Claevian Serindë, enfundado en su armadura de Jerarca. Junto a el su camarilla de íncubos de élite y un representante de los profetas de la carne, que observaba complacido el despliegue de fuerzas, preguntandose friamente si los tripulantes de esas mecanizadas monstruosidades serian buenos aspirantes a artefactos del dolor.

Ante tal alboroto los Dreadnought abrieron fuego a discrección. El sordo sonido de los cañones automáticos y los cañones de asalto ahogó el tenue y elegante sonido de las puntiagudas aeronaves. Los infernales hicieron una pirueta en el aire a fin de esquivar el torrente de balas que se les venia encima. Algunos de ellos sin embargo no lo lograron, cayendo de sus patines entre espasmos. El Barón miró a sus hermanos, que caian al suelo desde tal altura y no pudo mas que soltar una carcajada. No hay sitio para los débiles y los lentos en Commorragh.

El tiroteo fue breve pero intenso. Los devastadores abrieron fuego sobre los dreadnoughts, consiguiendo penetrar su blindaje y bloquear sus sistemas, al menos temporalmente, trabajo al que asistieron los azotes con sus blásteres de disrupción, los cuales lanzaban brillantes pulsaciones de energia que se estrellaron contra el tronco de un arbol junto al dreadnought mas cercano, reduciendolo a astillas.

En ese momento, atacando desde el flanco, por lo menos dos docenas de motocicletas de los Puños Imperiales movieron a toda velocidad, marcando con sus neumáticos la verde hierba del claro. Andanadas de bólteres, plasmas y rifles de fusión se concentraron en los devastadores, consiguiendo varias explosiones internas en uno de ellos, derribandolo como si estuviese hecho de papel. El grito de guerra de los Astartes casi ahogaba el ruido de sus motocicletas. Serindë sin apenas cambiar su gesto dirigió ordenes a los infernales y las escuadras de brujas que esperaban a una distancia prudencial del campo de batalla. No se puede emboscar a un maestro de las emboscadas.

Dos incursores mas entraron en la refriega a toda velocidad, desde la borda, altas y sensuales mujeres, equipadas con provocativas armaduras entraron en la refriega. Uruviel Telrúnya, Hekatriz y concubina del Arconte estaba entre ellas. Su cabello rubio ondeando al viento y su labio inferior apresado entre los dientes. Tras una alegre señal a sus hermanas y tras un conjunto y agudo grito de emoción se arrojaron desde la borda del vehículo cayendo frente a las motocicletas girando todas a la vez para enfrentarlas como si fueran una sola persona. Los marines levantaron sus armas preparados para llevarselas por delante, pero en un ágil movimiento, las brujas o bien se arrojaron al suelo o bien saltaron hacia arriba, esquvando las motos y cortando arterias y extremidades a placer, apuntando a las escasas y prácticamente inexistentes juntas de la armadura marine. Uruviel se quedó quieta en el sitio, esperando a los últimos de los marines uno de los cuales portaba un gran puño de combate y se dirigia hacia ella a cara descubierta. La bruja se apretó tanto el labio de la emoción que un pequeño hilillo de sangre comenzó a correr por su piel, pálida como el alabastro. El marine blandió el puño de combate en alto y dió un golpe con todas sus fuerzas que únicamente tocó aire. La bruja saltó arqueando su espalda sobre la motocicleta. Mientras hacia esto descargó un potente latigazo con su agonizador, que se enroscó alrededor de la cabeza del sargento, arrancandola de cuajo y con la otra mano, en la que sostenia una pistola blaster disparó, desintegrando en el acto la del otro motorista. La cabeza del sargento rodó por el claro mientras que los dos cuerpos decapitados cayeron de las motocicletas, las cuales chocaron ocasionando una gran explosión metros mas adelante. Tras esa acción la hekatriz sonrió satisfecha, como una acróbata tras una actuación impecable y limpió la sangre de su barbilla distraidamente con su guantelete de cuero. Solo dos de los motoristas habian quedado con vida tras el choque inicial, sin embargo no habia caido una sola bruja.

La segunda hermandad de brujas habia tenido un éxito similar, apoyada por los Infernales del barón Sathonyx, mientras que los guerreros de la cábala a bordo del ponzoña abrian fuego sobre otra escuadra de motoristas, que cayó entre espasmos ante las rafagas de munición cristalinas que conseguian perforar la servoarmadura y tocar su piel.

El barón hacia piruetas en su patín mientras propinaba golpes a los marines a sus pies, los cuales apenas llegaban a devolverle el golpe. Una de las brujas subió de un salto junto a él, apoyandose en el borde del patín de puntillas, cogiendo la hombrera del barón para estabilizarse. El barón entonces comenzó a girar sobre si mismo y la bruja extendió la mano en la que sujetaba el cuchillo, arqueando la espalda, como en una especie de danza macabra, logrando atravesar la armadura de un par de marines, provocandoles heridas de gravedad. Los Eldar Oscuros estaban dominando claramente la batalla. La victoria era únicamente cuestión de tiempo.





domingo, 22 de mayo de 2011

Torneo por parejas Estalia 27/5/11


Pues si, pese a los exámenes y toda la pesca me voy a presentar a un torneo el dia 27. El motivo esque es que es en mi ciudad y no tendré que perder tiempo en desplazamientos y tonterias. De paso me sirve para despejar un poco el coco, que falta me hace^^

Al torneo asistiré con Alberto, jugador de Cuervos Sangrientos (cuentan como Ángeles Sangrientos) y muy amigo mio. Este será mi primer torneo en parejas con Eldar Oscuros, asi que el dia promete ser una pasada, veremos a ver como sale.
El torneo se celebra a 3000p (1500p por jugador) esta tarde voy a quedar con el a ver que se nos ocurre para combinar nuestras fuerzas y que sinergias podemos encontrar. También espero ir con el ejército entero pintado por fin. Solo me quedan 2 devastadores, a ver si saco algun rato.


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El capitán Apollo Diomedes secó el sudor de su frente con el guantelete de su servoarmadura mientras miraba al horizonte. La oleada demoniaca se les echaba encima cada vez mas y se les habian acabado los puestos para retirarse. La cañonera thunderhawk nunca llegaria a tiempo. Al menos venderian caras sus vidas.
Diómedes miró a sus hombres con orgullo. Entre dientes rezaban plegarias al todopoderoso dios Emperador mientras blandian sus espadas sierra y atravesaban las abultadas cabezas de los desangradores con la munición sagrada de sus bólteres.
-¡Hermanos, al cielo!- gritó el capitán levantando su cuchilla relampago mientras activaba los generadores que abastecian sus retrorreactores. Las hordas de demonios miraron con desdén a los Astartes mientras levantaban el vuelo sobre ellos, sacandoles sus lenguas bífidas. Algunos de ellos, imbuidos de sed de sangre saltaron lo mas alto que les propulsaban sus musculosas piernas. Uno de ellos logró atravesar en el aire la armadura de uno de los veteranos de vanguardia de Diómedes, fundiendola como si fuera papel y derribandolo en medio de un gran estruendo. Pese a estar ensartado por una espada candente, el marine espacial apretó los dientes y con su último estertor consiguió segar la cabeza del demonio mientras caia al suelo.
Los veteranos de vanguardia aterrizaron en medio de la marea roja y amarilla, derribando a los demonios en su caida
-¡Devolvedlos a la disformidad hermanos! ¡Por el Emperador!
En el mismo momento en el que los astartes cargaron a los demonios un sonido agudo y chillón comenzó a oirse en todo el valle. Tarkus, que arrojaba el fuego purificador del bolter sobre la infestación demoniaca que asolaba Meridian miró hacia el cielo con el rabillo del ojo. Lo que vió lo dejó estupefacto. El mismo aire parecia arremolinarse y condensarse en un punto. Un punto minúsculo y negro en el cielo, justo encima de la batalla.
El punto negro parecia absorver tda la luz alrededor de el, causando un efecto óptico de vacio de una belleza insólita. En una milésima de segundo se contrajo para mas tarde expandirse lanzando una onda expansiva que parecia romper la mismisima realidad. Un agujero de contornos verdes y dimensiones considerables se habia abierto sobre la batalla, y tras unos segundos, mas de media docena de naves de diseño delicado y puntiagudo emergieron de él a toda velocidad, Tarkus distinguió las figuras borrosas a bordo, todas abarrotadas de altos guerreros en flexibles armaduras. Muchas historias se habian contado acerca de la batalla de Kaurava, historias de un horror indescriptible. Tan mortífero como veloz
-Sagrada Terra... por si los demonios no fuesen suficiente. - Las naves hicieron una ágil pirueta, adoptando formación. Haces de luz negra y dardos transparentes comenzaron a llover desde el cielo. Donde caian los demonios o bien se evaporaban o caian al suelo entre terribles espasmos, deshaciendo su misma esencia hasta reducierlos a rojizas manchas en el suelo. Decenas de esbeltas mujeres armadas con las armas mas extrañas que el marine habia visto descendieron al planeta. Verlas luchar era aterrador y espectacular. Los desangradores a su lado parecian torpes masas de músculos. No importaba cuantos embites les propinaban, las mujeres xenos saltaban y brincaban alrededor de ellos exhibiendo sus cuerpos semidesnudos mientras reian y sesgaban con movimientos ágiles y precisos las cabezas de sus oponentes. Por extraño que pareciese no parecian mostrar ningun interes en los Astartes. Ni uno de sus dardos envenenados tocó la armadura de ningun Cuervo Sangriento.
Apollo Diómedes seguia luchando encarnizadamente apoyado por su escuadra de veteranos, aunque era plenamente consciente de la situación. Sabia que no podian ganar la batalla contra los vástagos de khorne por sus propias fuerzas, no sabia el motivo por el que los habitantes de la ciudad siniestra habian emergido de la otra dimensión. Quizá fuese casualidad, quizá una emboscada, pero sus recursos le impedian enfrentarse a ambos ejércitos a la vez, asi que tomó una decisión, una decisión que seguramente lamentaria mas tarde. Entre jadeos pulsó su comunicador de vox y exclamó
-¡Aqui el capitán Apollo Diómedes!. ¡Hermanos, Ignorad a los xenos, centrad vuestro fuego en estas creaciónes diabólicas, nos encargaremos de ellos mas tarde!
Tras clavar su cuchilla relampago en el pecho de un desangrador y apartar su cuerpo inerte con la bota de su servoarmadura se quitó el casco y miró hacia el cielo.
Flotando sobre el campo de batalla un xeno enfundado en una ornamentada armadura violeta de hombreras blancas lo miraba fijamente sosteniendo un casco adornado con sendos cuernos entre su mano y su cintura. Sus ojos no denotaban otra cosa que no fuese desprecio y amenza, como los de un halcón al que se le ha robado la presa.

sábado, 7 de mayo de 2011

El bien y el mal en Warhammer 40.000


Si, esta mañana estoy metafísico, asi que ¿que mejor momento para hablar de este tema?

Cualquiera que sepa algo de Warhammer 40k sabe que no todo es lo que parece. Los marines espaciales no son caballeros andantes ni los Eldar nobles elfos del futuro. El transfondo es mucho mas complejo y va mas alla de "buenos y malos" o la lucha del "bien contra el mal". En warhammer 40k no hay blanco ni negro, solo tonos grises, mas claros o mas oscuros. En este post haré un ránking de "moral" empezando desde la "mejor" hasta la "peor" facción en cuanto a moral se refiere:


1. Imperio Tau

Como no podia ser de otra manera los humanoides azulones se llevan el numero 1 en nuestra lista.

Su ideologia es la mas parecida al "Bien" que hay en 40.000, únicamente porque es la única facción que no es abiertamente hostil hacia el enemigo y hace uso extensivo de la diplomacia. Aún asi tampoco son hermanitas de la caridad... estan fragmentados en 5 estamentos sociales, gobernantes, trabajadores, diplomáticos, pilotos y guerreros. Todos estos estamentos son herméticos. Tanto que han evolucionado de modo diferente hasta tal punto que podrian considerarse 5 subespecies dentro de la raza Tau. Estoy hablando por supuesto del conocido sistema de castas; Etérea, Tierra, Agua, Aire y Fuego respectivamente. Ademas, ¿hasta que punto son "libres" los Tau? Se ha demostrado que la casta etérea ejerce un control tal sobre las demas, que una mera orden de uno de ellos podria hacer que un individuo de otra casta cometiera cualquier acción, incluso el suicidio. Y si no hay etéreos dando ordenes, los Tau se comportan de manera distinta.

Un ejemplo claro es el comandante O'Shovah, al ser asesinados los etéreos de su expedición comenzó a cuestionarse el bien supremo y declaró su escisión del Imperio Tau. Aunque esto los Etéreos lo justifican como lealtad inquebrantable en el ideal del bien supremo, en mi opinión esto dista mucho de la verdad, como se muestra en el Xenology.

También hay constancia de ciertas especies que se han unido a su causa de forma... podriamos decir sospechosa. En la entrada del codex dedicada a los Véspid, el codex incita a pensar que los Neuroyelmos de los Himenópteros tienen mucho que ver en el establecimiento de la alianza. ¿Quizá un amplificador de los transmisores hormonales Etéreos? Es probable.


2. Eldars de Mundo Astronave

Ocupa el segundo lugar en nuestra lista, y aunque parece unánime que son "buenos". No lo son en absoluto. Los Eldar son arrogantes hasta decir basta, despreciando a cualquier raza "inferior", controlandolos a su merced hasta que han cumplido su cometido. Ademas, no son como son porque quieran. Si un Eldar tuviese que elegir entre salvar una piedra espiritual o un sector entero de mundos humanos, no dudaria ni un instante en condenar el sector a muerte con tal de salvar a su congénere.

Si ocupa el segundo lugar en esta lista es porque los Eldar solo siguen su propio destino, y no hacen nada por el mero hecho de destrucción o diversión. Si hay que seguir una profecia y destruir un subsector para ello, se hace. Pero si para conseguir esa profecia hay que echarle un cable al imperio para que consiga x objetivos, también. Van a su aire.


3. El Imperio de la Humanidad:

De los Eldar al Imperio hay un trecho importante. Cualquiera que haya leido el transfondo del reglamento sabrá que el imperio esta lejos de aquello que la GW quire vender a los niños; la imagen del superhumano con armadura reluciente que lucha por sus ideales. Aquello por lo que los Astartes luchan y mueren no es mas que una vasta extensión galáctica formada por mundos dispersos, decadente y en ruinas, donde la corrupción esta a la orden del dia y la sociadad es estrictamente estamental, cuya ideología es tan intolerante como Xenofóbica.

En el imperio unos pocos nobles y gobernadores planetarios viven como reyes mientras toda la población esta aplastada bajo el yugo Imperial, forzada a trabajar para la causa del imperio sin apenas descanso, y que ni siquiera en la muerte se ve liberada de ello, convirtiendo sus restos en servocráneos que seguirán a las ordenes del Imperio para toda la humanidad. La propia Terra, el nucleo del Imperio, es un planeta rocoso y podrido. Superpoblado hasta la asfixia, en la que la burocracia es tan lenta y compleja que nadie conoce todos sus departamentos o funciones. Mundos enteros son olvidados, perdidos entre el papeleo, y no es inusual que los refuerzos reclamados por ciertos sistemas planetarios, debido al viaje disforme y la tediosa burorocracia, lleguen décadas despues de que se los haya reclamado, sus mundos ya arrasados y saqueados o convertidos en mundos demoniacos. Estas condiciones se endurecen conforme las líneas enemigas se acercan a terra. La humanidad esta agonizando, y la esperanza es un lujo que no puede permitirse.

La sagrada Inquisición Inquisitorial asesina y purga a cualquier sistema ligeramente sospechoso de herejía o traición. La diplomacia no esta en su vocabulario y su lema deja sus intenciones bien claras: "Quema al hereje, mata al mutante". Hay Inquisidores que durante su longeva vida han llegado a asesinar mas inocentes que cualquier gran demonio del caos, exterminando planeta tras planeta poblado en ocasiónes para dar caza a un único demonio.

Si esta en tercer lugar es simplemente porque el Imperio en su estado actual se dedica casi exclusivamente a defender su territorio de los ataques que recibe tanto desde el interior como del exterior, luchando por retrasar la inexorable extinción de la raza humana, y el fanatismo es únicamente una consecuencia de su estado desesperado. Ser tolerante y benevolente probablemente no haria mas que acelerar la muerte de la humanidad.


4. Tiránidos

El Gran Devorador, como conocen los Eldar a la raza tiránida es la amenaza mas grande a la que se enfrenta la galaxia en el M41. Ni siquiera los poderes ruinosos estan a salvo de las fauces de las flotas enjambre. Un puesto avanzado de los guerreros de hierro, un mundo con unas defensas tales que harian parecer a la defensa de cualquier mundo capital de sector Imperial un niño pequeño con un petardo fué arrasado en cuestión de dias, y ni siquiera las deidades mecánicas del adeptus mechanicus, las legiones de titanes, pudieron resistir a la furia de la horda tiránida.

¿Porque esta entonces en el 4º puesto? pues porque los tiránidos son victimas de su naturaleza, y su naturaleza es "nom nom nom", es decir, merendarse mundos para obtener biomasa y vivir. No urden planes malignos, no se rien malevolamente viendo caer a sus enemigos o les mueve el odio. Simplemente comen comen y comen como una plaga de langosta de dimensiones galácticas.


5. Orkoz


Los Orkoz no son malos "porque si". Simplemente son victimas de su naturaleza de manera parecida a los tiránidos. Un buen orko vive por y para la guerra, con la unica meta en mente de "buzkar una buena pelea", y el orko que no vive segun esto acaba con una rebanadora incrustada en el cráneo o aplastado bajo una apizonadora de muerte. ¡¡WAAAAAAAAAAAAAGHH!!

Estan en el 5º puesto porque, al contrario que los tiránidos, la única meta de los orkoz al luchar es "matar y zaquear".


6. Necrones:


Nuestros amistosos amigos metálicos se llevan el 6º puesto en este ranking, ya que son plenamente conscientes de su tarea y sus metodos (o al menos asi lo son sus amos, los C'Tan). Esta tarea no es ni mas ni menos la de purgar la galaxia de toda vida, da igual cual sea y terminar "la gran obra" C'Tan, que comenzó antes de que los antepasados de los humanos se levantaran sobre dos piernas. Si, son malos a rabiar.


7. Caos:



El Caos no es sino el reflejo de la psique de todas las razas. En warhammer 40.000 las emociones en la disformidad son algo que puede tomar forma como algo corporeo, y las peores y mas fuertes de estas emociones dan lugar a los dioses del caos. Sus sirvientes; desde los Marines Espaciales del caos, hasta los demonios pasando por cualquier raza corrupta o cultista forman parte de las hordas del caos, cuyo único propósito es sembrar el caos (valga la redundancia) en el plano material. Por desgracia para ellos, salir al plano real no es tan simple.

Ocupa el 7º puesto y no el último porque la preocupacion principal de los sirvientes ruinosos es ganar mas poder a ojos de sus oscuros amos, la muerte y destrucción que ocasionan no es sino un medio para conseguir dicho fin, y no un fin en si. Ademas, plantarse en el espacio real no es tan facil como parece, especialmente para los demonios, que necesitan un portal para acceder al plano real, y aun asi, al ser su vínculo con este tan antinatural, no pueden permanecer en el indefinidamente a no ser que el córtice que los haya traido a él sea lo suficientemente poderoso (mundos demoniacos o poderosos conjuros oscuros).


8. Eldar Oscuros:


Si hay una raza totalmente malvada en 40k, esos son los Eldar Oscuros. De hecho son malvados hasta tal extremo que es el propio mal lo que les da sustento. Un Eldar Oscuro incapaz de torturar o matar se acaba debilitando tanto que muere de inanición. Los Eldar Oscuros representan el mal en su estado mas puro. Ellos no luchan por el control de territorios, poder o supervivencia, luchan por el mero hecho de matar, raptar victimas del espacio real, sean de la raza que sean, tengan la ideologia que tengan y causarles los agravios mas graves y las torturas mas retorcidas que sean capaces de imaginar, y creeme, imaginación no les falta. (He escuchado que a un pobre Guardia Imperial le hicieron escuchar el último disco de Justin Bieber... ENTERO. El pobre hombre acabó arrancandose las orejas. Malditos bastardos sin alma...)

Por esto los Eldar Oscuros se llevan el 8º puesto del ranking de moral de las razas jugables de 40k.


Espero que este articulo os haya parecido interesante, tenia ganas de hacer algo transfondistico para variar, que parece que ya únicamente me dedico a la faceta del juego y no es asi. ¡Un Saludo! ^^









domingo, 17 de abril de 2011

Relato corto por Aertes; Duelo sin declaración

Hace algun tiempo, cuando los Eldar Oscuros acababan de salir, un amigo mio colgó en el foro de Estalia (mi tienda habitual en Córdoba) un impresionante relato corto, digno de un codex Marines Espaciales. En él continua la historia del capítulo de los Caminantes del Infierno, el capítulo inventado por el y que puede presumir de poseer mas transfondo y mas imaginativo que muchos de los capitulos de Marines Espaciales oficiales. Subrayo que este relato no es mio, sino que me gustó tantisimo que quiero darlo a conocer mas abiertamente.

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Los vehículos de los eldars oscuros ululaban horripilantemente. Sus motores emitían quejidos agudos, proclamando el destino que aguardaba a sus víctimas por todo el valle. Sus estilizados cascos maniobraban entre los árboles, navegando grácilmente por el aire como hojas arrastradas por la corriente de un río mientras sus pasajeros emitían gritos de guerra de lo más variopinto.

- ¡Calculad y reaccionad, marines espaciales! –tronó el veterano Megtus.

Había transcurrido un año desde que la sagrada inquisición declarara hereje a parte del capítulo de los Caminantes del Infierno. Durante las hostilidades de la cruzada Andria la facción extremista de la inquisición llamada la Guardia Oculta recurrió a unos insospechados contactos con el imperio Tau para solicitar ayuda contra el asolador avance de los orkos. La alianza entre taus y Caminantes del Infierno obtuvo una victoria aplastante que fue recompensada con acusaciones de herejía y traición. El señor del capítulo Gaudos Cain, quien comandaba la campaña, estaba entre los acusados pero no tomó represalias contra la inquisición. En lugar de ello ordenó a su guardia de honor y a todos aquellos que no habían sido acusados de vuelta a su mundo hogar para elegir a un nuevo señor del capítulo. Cain y aquellos que permanecieron a su lado habían navegando por la franja este desde entonces en un solitario crucero de aasalto, sin escoltas, respondiendo a toda señal de auxilio y continuando su deber como protectores del Imperio.

Allí, en ese momento, los Caminantes del Infierno seguían dispuestos a combatir.

Las colonias mineras de Laocustus III habían enviado multitud de solicitudes de socorro en el último año. Una partida de piratas eldars oscuros había atacado docenas de asentamientos y capturado a más de diez mil hombres según los informes. Las minas eran un refugio subterráneo excelente para los trabajadores, pero las entradas a las minas eran tomadas una y otra vez, y cada vez que ocurría miles de humanos eran hechos esclavos o quedaban atrapados en derrumbes provocados por ellos mismos con tal de no caer en las garras de los eldars oscuros.

Los alienígenas habían elegido muy bien el momento de su campaña de saqueo y secuestro. La guardia imperial del sector estaba enzarzada en una guerra abierta contra tropas insurgentes y adoradores del Caos. De seguir con sus ataques, pronto las minas no podrían suministrar materia prima a las forjas y fábricas de munición de Laocustus Prime y la guardia imperial caería ante el avance de los traidores. Pese al mal que el Imperio había infligido a su capítulo, Gaudos Cain no pensaba permitir una derrota tan ignominiosa.

El crucero de ataque desde el que operaba Cain disponía de menos de media docena de thunderhawks en sus hangares, de modo que los Caminantes exiliados sólo desplegaban uno en cada acción. Habían desembarcado justo a la entrada de una de las minas, en la ladera de una montaña a cuya sombra se extendía un exuberante valle verde. Los trabajadores, completamente ajenos a su condición de proscrito, recibieron con gran júbilo la llegada de un señor de capítulo de los marines espaciales y sus tropas, más aún cuando Cain les organizó en grupos de resistencia alrededor de la entrada de la excavación y les dio instrucciones de replegarse al interior si la situación se torcía. Los marines espaciales no esperarían a los eldars oscuros, sino que saldrían a su encuentro.

A los eldars oscuros parecía haberles sorprendido la presencia de marines espaciales en aquel recóndito lugar. Esperaban que, de llegar alguna ayuda imperial, ésta se dirigiera a auxiliar a la guardia imperial en Laocustus Prime y no a salvar a un puñado de mineros perdidos entre las cadenas montañosas del tercer planeta del sistema. Para unos combatientes habituados a ser quienes daban las sorpresas, aquello fue un mal comienzo.

Rodeado por su escuadra de mando y con su escudo de tormenta cubriéndole casi por completo, Cain rugía órdenes en el duro idioma de Aralu, el mundo hogar de su capítulo que nunca volvería a ver. El veterano Megtus transmitía dichas órdenes a las distintas escuadras, siempre matizándolas con su estilo personal. Las armaduras rojas y negras de los Caminantes les hacían destacar entre la vegetación verde como colosos ensangrentados. Al principio los eldars oscuros habían encontrado muy divertido que los marines delataran sus posiciones tan abiertamente. Dos días de combates después, cuando algunos eldars oscuros empezaron a negarse a avanzar hacia donde tanto destacaban esos colores, sus ladinos oficiales empezaron a comprender el porqué.

- ¡Aquí vienen! –tronó Megtus-. ¡Fuego a discreción!.

El fuego de bólter de nueve marines espaciales descargó desde la derecha de la escuadra de mando como una tormenta. El ligero transporte gravítico sufrió varias explosiones en su casco al ser alcanzado por los proyectiles y su tripulación y pasajeros empezaron a abandonarlo entre gritos más de desprecio que de miedo. El décimo marine de la escuadra se levantó de su posición con un tubo lanzamisiles al hombro y puso fin al grácil vuelo de la nave con una explosión ensordecedora.

- ¡Avanzad! –ordenó Megtus- ¡Fuego y movimiento, marines espaciales!.

El propio Gaudos Cain avanzó como en respuesta a la orden. Cuando Cain estaba al mando nunca daba impresión de estarlo realmente, siempre silencioso y sombrío. Los eldars oscuros se reorganizaron junto a los restos humeantes de su transporte y empezaron a disparar a cubierto tras los árboles. La unidad táctica junto a Megtus avanzaba disparando sus bólters desde la cadera mientras el artillero recargaba su lanzamisiles siguiendo el paso de sus hermanos. Desde la izquierda llegaban las detonaciones de otro tiroteo algo más lejano. Todo el valle era un enorme campo de batalla, una zona de exterminio de la que sólo una raza saldría por su propio pie.

Un proyectil cristalino rebotó contra el escudo de Cain, rechazado por su campo de energía antes siquiera de tocar el metal. Las armas de los eldars oscuros provocaban heridas horriblemente dolorosas con su munición envenenada, pero de poco servían contra la servoarmadura marine. Cuando el señor del capítulo alzó su formidable martillo de trueno, Imperator, el veterano Megtus supo qué orden dar.

- ¡Al combate, Caminantes del Infierno! ¡Cargad!.

El propio bosque pareció temblar estremecido con cada paso de Gaudos Cain. Avanzaba barriendo la vegetación con su escudo como si fuera la pala excavadora de un tanque mientras los cinco marines de su guardia de honor intentaban mantenerse a su altura. Los eldars oscuros le reconocieron y empezaron a gritar las dos mismas palabras que siempre gritaban cuando le veían. Al parecer Cain se había ganado un sobrenombre entre sus enemigos.

El veterano Segokai asestó el primer golpe con su espada de energía cogida del revés, al estilo de los guerreros de Aralu de los que tanto él como Cain procedían. Megtus disparó su pistola bólter a quemarropa y descargó después su puño de combate contra un escurridizo alienígena que evitó el golpe sólo para entrar en el alcance de Cain. El primer golpe del señor del capítulo derribó al eldar oscuro al golpearle en el hombro desde arriba, dejándolo inerte en el suelo retorcido de forma extraña. Su segundo golpe trazó un arco barriendo a dos enemigos más del suelo, enviándolos a varios metros de distancia con los cuerpos destrozados. Entonces, unos gritos de guerra distintos, llenos de júbilo infantil a la vez que cruel, llegaron desde lo alto.

Rodeando los troncos de los altos árboles, un nuevo grupo de alienígenas se precipitó sobre Cain y la escuadra de mando montados sobre máquinas voladoras en forma de murciélago. Armados con lanzas y alabardas atacaron desde arriba entre risas e insultos en su idioma. Uno de los marines veteranos recibió una lanzada en el cuello que penetró hasta su caja torácica. Sólo brotó de su garganta un gruñido furibundo, agarrando el asta del arma para romperla y de paso derribar a su atacante de su planeador. La afilada hoja aún sobresalía del lado de su cuello cuando el marine se disponía a descargar su espada sierra sobre el alienígena, pero otro de ellos le atacó por la espalda haciendo rebotar su alabarda contra el casco y dejándole una mella sangrante en la sien. El veterano se desplomó entonces, quizá aturdido, quizá muerto, para los eldars oscuros tanto daba.

El planeador descendió hasta el suelo a la espera de su jinete, pero quedó aplastado bajo la bota de Megtus al tiempo que éste abría en canal al alienígena con su puño de combate. Cain alzó el escudo para protegerse de los ataques aéreos y descargó sus golpes contra la parte baja de los planeadores, haciendo estallar dos de ellos y arrancando las piernas de sus jinetes. Justo cuando se disponía a asestar un tercer golpe, su brazo quedó enredado en una cadena espinosa que uno de ellos usaba a modo de látigo. Los eldars oscuros emprendieron entonces una repentina huida arrastrando al señor del capítulo con ellos.

- ¡Señor Cain! –gritó Segokai preso de la rabia al verlos desaparecer entre la maleza.

Cain rugió sacudiendo el brazo, intentando liberarse. Su peso impedía al eldar oscuro elevarse de modo que estaba siendo arrastrado por el suelo de la selva a gran velocidad mientras el resto de la jauría le atacaba. Por suerte el brazo del escudo era el que tenía libre de modo que podía defenderse, pero su martillo estaba trabado por el lazo metálico cuando podría haber roto la cadena de un golpe. Su espalda chocó contra una piedra y su cuerpo se elevó en consecuencia, golpeándose contra el suelo de forma tal que habría quebrado los huesos de cualquier hombre corriente. El captor giró de pronto, trazando una curva que llevó a Cain a estrellarse contra un árbol antes de seguir con su penosa carrera, pero el gran cuerpo del marine no se frenó por el choque y arrancó el árbol de raíz, desequilibrando al eldar oscuro y haciéndole caer de su montura. En esos segundos cruciales, Cain logró liberarse y acometer con ira incontenida contra el alienígena, que huyó a tiempo de evitar compartir la suerte de su planeador aplastado bajo el martillo de Cain.

Los otros atacantes voladores le atosigaron enseguida con sus armas desde más arriba que su anterior ataque, manteniéndose fuera de su alcance.

- Ya habéis hecho vuestra parte –dijo entonces una voz femenina- volved a por el resto de humanos. El monstruo rojo es mío.

Cain gruñó frustrado al ver a los planeadores alejarse y a su líder, ahora privado de su máquina, correr tras ellos.

- Habíamos tenido muy buena temporada de caza en este lugar hasta que tú y tus agoreros llegasteis –prosiguió la eldar oscura ahora a la vista-. Los marines espaciales siempre van a donde la guardia imperial les llora, por eso estábamos muy seguros de que si veníais a este sistema acudiríais corriendo en su auxilio. Pero no, aquí estáis, en un planeta olvidado acabando con nuestra diversión.

Cain no entendía el idioma eldar. Miró alrededor con el escudo orientado hacia ella pero no vio a otros atacantes. Si aquello era una emboscada, una trampa preparada para apartarle de sus hermanos y asesinarle, aquella mujer parecía ser la que supuestamente le daría muerte.

- Gaudos Cain –dijo ella agazapándose sobre la prominente raíz de un árbol. Cain la oyó pronunciar su nombre y la miró a los ojos-. Así te llaman tus hombres, los he oído. Nosotros te llamamos “monstruo rojo”. Te vi aplastar a un Talos hace dos días a golpes de esa arma tuya. Fue… impresionante.

La eldar se mordió el labio inferior en un gesto completamente desconocido para Cain, pero éste no dio pie a más charlatanería. Con un ronco rugido, cargó contra la figura acuclillada y dio un salto completamente inesperado por su potencia y altura. Propulsado por sus potentes piernas, Cain se elevó más de un metro del suelo y descargó un golpe de su martillo destrozando la raíz en la que había estado al eldar un instante antes. Tras rodar por el suelo en una ágil esquiva, la alienígena se levantó y sacudió la cabeza hacia atrás para apartar su larga cabellera llena de broches en forma de garfio y una insolente sonrisa.

Cain volvió a atacar, pero sus movimientos parecían tan lentos y torpes como letales habían demostrado ser unos minutos antes. La mujer, cuya armadura era tan escasa que dejaba al descubierto el vientre y parte de las piernas, se movía con una rapidez endiablada. Se retorcía en toda una demostración de flexibilidad para esquivar el paso del martillo hasta que desenvainó una pareja de estilizadas espadas. Si veloz se había mostrado en la defensa, en el ataque era casi imposible de seguir con la vista incluso para un marine espacial. Cain se protegía con su escudo y lanzaba potentes contragolpes destinados a romper la iniciativa de la bruja, que reía con aire encantador y depravado al mismo tiempo.

Tras detener Cain una de las espadas, la eldar le pinchó en la junta del codo con la otra. Rugiendo como una bestia, el marine empujó con el escudo para desestabilizarla. Su oponente giró sobre sí misma desplazándose a un lado para esquivar la carga y le propinó un tajo en la corva. Cain giró entonces hacia ella con un imponente barrido de su martillo que partió por la mitad el duro tronco de otro de aquellos árboles grises, pasando justo por encima del cuerpo arqueado de la bruja. Antes de poder reaccionar, sintió una de las espadas atravesando el blindaje de su costado, más flexible y vulnerable, y entrando en su caja torácica. La bruja se apartó de inmediato, dejándole la espada clavada en el costado.

- Eres mucho más interesante de lo que esperaba –dijo ella lánguidamente.

Al arrancarse la hoja de la caja torácica Cain sintió sus tejidos desgarrarse por su cruel forma aserrada. La bruja recogió entonces un arma en forma de tridente clavada en el suelo cerca de donde había estado esperándole y la hizo girar con una sola mano en alto, volviéndose hacia él con un gracioso giro del cuerpo y, de nuevo, el labio inferior apresado entre los dientes.

La sangre brotaba de la herida del costado como si fuera su propia carne. Cain sentía uno de sus pulmones dañado, lo sabía por la falta de resuello que le asaltó y que activó de forma inconsciente el funcionamiento de su tercer pulmón, pero aun así se sabía herido de severidad y la eldar lo empezó a aprovechar atacándole a largas lanzadas de su tridente. Intercalaba ataques altos y bajos, obligándole a mantener el escudo en movimiento con intención de mermar más aún sus fuerzas y hacerle sentir más aún sus heridas. Para sorpresa de Cain, sintió dolor también en una axila y una corva que no recordaba que hubieran sido alcanzadas por la eldar, pero la sangre que se vertía dentro y fuera de su armadura no dejaba lugar a dudas: la eldar le había herido sin siquiera haberse dado cuenta.

- Es una verdadera pena que todos los combates deban acabar. Me gustaría tanto prolongar este momento...

Tras sus palabras, incomprensibles, Cain vio que la eldar le guiñaba un ojo en actitud sensual. El siguiente golpe del tridente fue dirigido a su vientre cuando su defensa estaba alta. Cain bajó de golpe el escudo, aprisionando el arma eldar contra el suelo y rompiéndola inmediatamente de un golpe de martillo, delatando que estaba mucho menos debilitado de lo que la eldar se había imaginado. El rostro de sorpresa de la bruja se contrajo en una expresión de rabia cuando su supuesta presa la obligó a agacharse para evitar otro de esos demoledores golpes que aún no la habían tocado ni una vez. Su cabello repleto de garfios y espinas metálicas se enredó con el brazo del marine al pasar éste sobre su cabeza y lo aprovechó para inmovilizarle el arma y acuchillarle en el cuello con un sonoro grito. Cain asestó entonces un cabezazo a la eldar y luego la golpeó con el escudo, lanzándola contra el bosque.

La bruja rodó entre la maleza hecha una bola y terminó su aparentemente aparatosa caída brincando sorbe las manos para volver a estar en cuchillas. Al ver que varios mechones de su cabello aún colgaban de los ganchos anclados al antebrazo de Cain, se llevó la mano a la melena y le gritó más fuertemente aún. En ese momento un aullido lastimero empezó a oírse por todo el bosque. Cain ignoraba su procedencia pero la bruja lo reconoció como una señal de retirada de los suyos.

- ¡No! –se quejó, reacia a dejar el combate mientras su oponente aún vivía-. ¡Nadie ha conseguido nunca una prueba de haberme herido, humano! ¡Juro que no vivirás para presumir de seguir con vida tras un encuentro conmigo!.

Tras unas palabras llenas de odio la bruja echó a correr por el bosque. Cain habría sido incapaz de seguirla en plenitud de facultades. Permaneció unos momentos en pie, inmóvil, sintiendo cada herida que había sufrido. Se fijó en la media docena de abalorios espinosos que se habían incrustado en las juntas de su antebrazo con mechones aún colgando de ellos. Sus hombres no tardaron en encontrarle caminando hacia el punto de reunión. El apotecario Anphadias le atendió de inmediato y Megtus le puso al corriente del curso de la batalla mientras el señor del capítulo se retiraba uno tras otro aquellos garfios. Una vez los hubo retirado todos, los aplastó en su puño.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Transfondo de la cábala de los primogénitos de la Venganza: III - Una extraña alianza


El arconte Claevian Serindë contemplaba distraidamente las altas cúpulas de la ciudad en perpetua penumbra tras la balconada de su mansión privada, eje de su prospera y rica cábala. Oscuras sombras se movían rápidamente por el cielo nocturno de la telaraña y gritos eventuales rompian la quietud de la estancia.

La arquitectura de la mansión era elegante y etérea, casi vaporosa. Las mejores obras de los mas prestigiosos arquitectos imperiales parecerian cabañas toscas y podridas en comparación a su estilizada y alta silueta. El edificio se alzaba sobre la ciudad, sus penachos desafiando a los soles muertos de la Ciudad Siniestra. El mobiliario no era peor. Su trabajado detalle y suave textura dejaría en ridículo al del despacho personal de un Gobernador Imperial. Pequeños grabados en lengua comorrita remataban un acabado en un perfecto toque negro, contrastando con las violáceas sedas que, mecidas por las leves corrientes, bailaban a los ojos del espectador.

Claevian se encontraba solo en la estancia, mas parecia esperar a alguien. de vez en cuando lanzaba furtivas miradas por encima del hombro hacia la ventana, la cual habia dejado abierta. Sin perderla de vista, en apariencia absorto en sus propios pensamientos, alzó la mano hacia un pequeño mueble, sacando de él dos largas y estilizadas copas blancas translúcidas, y una botella de forma extraña que contenia una sustancia de un color verde brillante. Apartó un segundo la mirada de la ventana mientras servía ambas, y sin levantar siquiera la vista dijo;

-Se que estas ahí desde hace un rato. ¿Seguro que no quieres algo de licor?

Cuando levantó la vista, una figura alta y desaliñada se encontraba flotando en un aeropatín infernal enmedio de sus aposentos. Portaba una chaqueta de cuero, rasgada en numerosos puntos, y con unos pequeños sacos colgando de las partes rasgadas. Sus ceñidos pantalones, también de un intenso color negro mate estaban ingualmente rasgados. El individuo portaba un par de hombreras, similares a las de un cabalista, pero las cuchillas en ellas eran mucho mas pequeños que lo normal, y se disponian de una forma aerodinámica. Una capa azul medianoche colgaba de ellas, meciendose al unísono con las cortinas. En su cinturón, lo que parecia una tibia y una calavera colgaban junto con numerosos cuchillos, que pacíficamente residian en sus destartaladas fundas. El rostro del individuo era alargado, y su piel extremadamente pálida contrastaba con sus ojos negros como la noche, enmarcados por unas pestañas delineadas. Su pelo era extremadamente largo, lacio y blanco, y algunos mechones estaban colocados en trenzas, de cuyos extremos sobresalian una serie de pequeños ganchos y garfios. Su expresión burlesca se tornó en decepción cuando constató que no habia logrado sorprender a Claevian, que, de pie, le ofrecia una de las copas, aún mirando fijamente la botella.

-Maldita sea, Serinde, nunca consigo sorprenderte.

-No es dificil Sathonyx, hasta un mon'keigh notaría tu olor. Toma asiento, por favor.

Riendo chabacanamente, el infernal arrbeató la botella de la mano izquierda de Claevian, dejandolo con la copa en la mano y saltando ágilmente de su aeropatín al sofá de la estancia, cayendo aparatosamente y tirando varios delicados cojines al suelo. El arconte dejó suavemente la segunda copa en el escritorio, mientras observaba como el Barón caido en desgracia bebia a morro de la botella de licor, mientras tomaba asiento en un butacón cercano, de forma que entre ellos quedaba una pequeña mesa de finas patas

-Dime "Socio" - Dijo el Barón con tono intimidatorio, dejando bruscamente la botella en la mesita - ¿A que vino lo de la última incursión?

Claëvian Serinde bebió un educado trago a su estilizada copa, saboreando la bebida como un catador de vinos saborea un gran reserva, dejandola suavemente en la mesa antes de recostarse educadamente en el butacón.

-¿La última incursión? segun lo que recuerdo hicimos gran negocio, los profetas de la carne no parecen estar descontentos.

-Mira Claëvian, hay mucho moviendose en esta ciudad, muchas bocas que no pueden permanecer cerradas. Lo que haces... en fin. Esta dando que hablar, y mucho. Esto esta llegando a oidos a los que nunca deberian de haber llegado, y no estoy hablando del cráneo flagelado, no, eso es agua pasada, estoy hablando de peces mas grandes, que si bien tienen que pescarse, aun no es momento de que piquen el anzuelo.

-¿De quien hablas? ¿Vect?

-¡Já! ¡Vect! - dijo Sathonyx con abierto tono de desprecio, casi escupiendo las palabras - Ese viejo ha perdido totalmente el juicio. ¿Sabes cuantas incursiones ha protagonizado? ¡6 en el último ciclo!... pero no, si Vect supiera lo que tu... en fin... lo que tu eres, hace tiempo que estarias bajo tierra o tras la máscara de un grotesco. Pero si de las bajas esferas del corazón negro.

- No sabia que el rumor se hubiese expandido tanto...

-No es común que un Arconte protagonice tantas incursiones contra planetas demoniacos, Claevian. Incluso los mas grillados se mantienen al margen de toda la mierda que corre en la galaxia. ¿Que pasa si esto se expande? Acaso quieres que se sepa en Commorragh que la gran Cábala de los Primogénitos de la Venganza se puso del lado de nuestros reprimidos primos contra U'Zuhl? Tienes suerte de seguir teniendo la cabeza en su sitio, maldito loco.

-Pensarán que es simplemente el azar ¿quién va a poder profetizar que una invasión demoniaca romperá la realidad en el mismo momento en el que cosechamos en una ciudad colmena? - Dijo Claevian con una sonrisa en los labios.

-Estas llamando demasiado la atención, Claevian, y en algun momento alguien atará los cabos sueltos - dijo el barón dando un par de golpecitos al cráneo del vidente.

-Nadie se dará cuenta hasta que sea demasiado tarde, Señor Infernal. Ambos levantamos esta cábala desde las cenizas y ambos la veremos llegar a lo mas alto. Vect, como bien has dicho, ya no mantiene esta ciudad con la férrea presión de antaño. Algun dia... Algun dia habrá otra gran catástrofe "fortuita" en Commorragh, y ese dia no será Asdrúbal quien gobierne sobre las ruinas.

martes, 18 de enero de 2011

Transfondo de la cábala de los Primogénitos de la Venganza: II - El Templo de Marmol


El Jerarca quedó tendido en el campo de batalla, esperando a la muerte inmóvil mientras los aplausos seguían resonando en su cabeza. El sonido de los destructores sónicos se fué apagando lentamente, asi como el de los enloquecidos gritos de los adoradores del caos y los burdos y estridentes sonidos de los predators disparando sus láseres... pero la muerte no llegaba. El dolor remitía poco a poco y tras unos instantes perdió la noción del tiempo. Podrian haber pasado escasos segundos, o varios dias hasta que por fin abrió los ojos. Lo que vió lo dejó petrificado. Ya no estaba en la sucia superficie de aquel planeta imperial bajo asedio, ni el cielo era de tonalidades rojizas. No poseia su armadura de combate, ni rastro alguna de arma. En cambio, se encontraba en un templo cuyo techo era tan alto que su vista no alcanzaba a verlo. Fuegos fatuos de un color azulado prenian en el aire, moviendose lentamente. El templo era de un marmol blanco, inmaculado.

El Jerarca se incorporó suavemente, intentando pensar con claridad. Palpó su cuerpo, vestido con un material que no habia visto antes. Una túnica de anchas mangas, blanca, pero con sus ribetes negros. Se levantó totalmente y miró a su alrededor. La estancia estaba, a simple vista, desierta. Pero entre las sombras se distinguía una figura. Por la gran claridad que le cegaba, ni siquiera sus ojos adaptados a la oscuridad de Commorragh conseguían identificar al extraño. Podia ver numerorsos cuernos salir de su cabeza, y en la oscuridad brillaban tres ojos, que lo miraban directamente. El jerarca miró a su alrededor en busca de un arma, pero no había absolutamente nada en esta austera estancia exceptuando las azuladas llamas que iban y venían entre las columnas del templo.

-¿Quién hay ahí?-preguntó con voz desafiante-¿Donde estoy? ¿Que me has hecho?

Una carcajada resonó, acompañada de un movimiento de cabeza de la grotesca criatura, mientras empezaba a avanzar hacia él desde las sombras.

Su figura iba cambiando conforme salia de su escondite. En aquellos sitios donde ya se le veia completamente, parecia a todos los efectos un Eldar normal y corriente, sin embargo, la silueta de la parte de su cuerpo que se veía en sombras era monstruosa. Esta metamorfosis tuvo lugar junto con un cambio del tono y el timbre de su voz. Inicialmente, cuando el extraño habló. Mas que una voz parecian 100 hablando al mismo tiempo, sin embargo, cuando emergió, su voz era calma y serena, con un tono de voz casi musical. Sus rasgos eran un estandarte de la perfección en todos los sentidos, y lo único que lo diferenciaba de un Eldar normal eran sus dos ojos, negros como el tizón en comparación con su pálida piel. Su cabello también era negro, y estaba recogido pulcramente en una coleta. No presentaba ningún tipo de ornamento, sino una túnica muy parecida a la que llevaba el propio Jerarca, salvo que en ella había muchos mas motivos de hilo negro. En aquel lugar parecia que la escala de grises había sido borrada de la existencia. Todo era o blanco, o negro. De hecho lo único que tenia color eran los pequeños fuegos azulados que iluminaban la sala de un modo casi deslumbrante.

-Claevian Serindë- dijo el ente con una sonrisa en las labios. El Jerarca se sorprendió de oir su nombre. De hecho, este nimio detalle le sorprendió mas que su propia estancia en este misterioso lugar. Ese nombre no habia sido proncinciado desde hacia mas de mil años, cuando habia ascendido al puesto de Jerarca, y habia sido olvidado hacia mucho tiempo. Claevian abrió la boca para replicar furiosamente, pero el extraño alzó un dedo y el sonido no brotó de sus labios. Como si no se le estuviese permitido hablar en ese momento.

-Tus preguntas obtendrán su respuesta, Jerarca. Pero ahora mismo necesito comprobar mis sospechas. Aunque hasta ahora no me he equivocado.

El ente se acecó aun mas al Jerarca, y juntando sus manos ante él dijo:

-Dime. ¿Que pensabas mientras veias a tus compañeros morir a manos de... bueno... - el interrogador hizo una pequeña pausa, en la que se permitió mirar ligeramente al suelo y a sus manos cruzadas para, un segundo despues volver a mirar al Jerarca a los ojos. - Esos miserables seguidores de Slaanesh?

El Jerarca reflexionó un segundo, recordando los acontecimientos que, para él, acontecieron hacía eones

-Rabia - Contestó- Frustración. Dolor... recuerdo pensar que daría cualquier cosa por hacerles probar su propia sangre.

-¡¡Efectivamente!! - Dijo la figura blanquinegra con júbilo mientras andaba en torno a él a una cierta distancia. - Y eso es precisamente de lo que quiero hablar. Con un gesto de su mano, el desconocido hico aparecer un par de butacones enmedio del templo, de un confortable terciopelo blanco, con sus ribetes totalmente negros y se sentó cómodamente. ¡Adelante! ¡siéntate! Se que no eres un hombre de negocios, Jerarca Claevian Serindë, eres un hombre de guerra y sangre. ¡Y por tanto de eso debemos hablar! Verás, hace... -El desconocido sonrió entre dientes -...algun tiempo... que mantengo una Vendetta personal y, tras verte en acción en innumerables batallas contra ellos (porque si, Claevian, te he estado observando) Me he dado cuenta de que tu serías un agente perfecto en mi particular cruzada. Con tu intelecto seguro que a estas alturas sabrás, sino quizás donde te encuentras, con quién estas hablando, verdad?

El Jerarca reflexionó durante unos instantes y una idea comenzó a formarse en su mente. Una figura mítica, salida de antiguas leyendas Eldar cuyo símbolo era la calavera negra y blanca. Una figura cuyo nombre se susurraba quedamente en los escritos que había capturado a seguidores del caos, siempre con miedo y terror. Y solo hay una cosa que el caos teme. Una deidad, una idea. La del caos por su propia naturaleza se vuelve contra si mismo, como una criatura que, muriendo de inanición, empieza a intentar morderse su propio rabo. Él es el lugar donde el círculo de destrucción se cierra y el mal se vuelve contra si mismo. El nombre es Malal. El quinto Dios del Caos. Pero antes de que pudiera exteriorizár su pensamiento, el ente se levantó rápidamente de su asiento y gritó victorioso

-¡¡Exacto!! Sabia que no me decepcionarias, Eldar Oscuro. Yo soy Malal, dios desterrado -dijo mientras hacía una leve reverencia- Soy el dios del oprimido que se levanta contra su opresor, del pobre que mira con envidia al rico. Yo soy el blanco y yo soy el negro, yo soy el mayor y único temor de los cuatro dioses, que se creen intocables mientras se jactan en sus tronos con un poder que nunca debió de ser suyo.

Verás, mi querido Claevian- dijo levantandolo y agarrandolo del hombro como si fuera un viejo amigo, mientras se alejaban de ese lugar a una velocidad mucho mas rápida de la que caminaban. - Este universo esta podrido. Podrido hasta la médula. Infectado por esos cuatro bastardos egoistas. Mi meta? Ocupar su lugar como dios único del Caos. Meta que llevo persiguiendo siempre y nunca, y que perseguiré para toda la eternidad si es necesario. Verás, el error de todo esto es el siguiente -Dijo parando de andar y mirando a Claevian directamente a los ojos. El templo a su alrededor habia desaparecido, y ambos se encontraban parados enmedio de la nada. El suelo era completamente negro, y se extendía todo lo que los ojos podian ver, pero desde el horizonte todo era absolutamente blanco- A mis "hermanos" siempre se les ha combatido con el bien, ¡JA! ¿te lo puedes creer? ha habido bien de todas las formas, desde su forma mas pura hasta la mas sucia y arrastrada ideologia que luche en nombre de lo que ellos consideran el "bien". Yo no lucho para el bien, claevian. Yo lucho porque luchar es para lo que existo, mi meta es para lo que existo, y esa meta es destruirlos, reducirlos a polvo, no me importa la forma y el motivo. Siempre se ha combatido el mal con el bien, Claevian, ¡y eso es un error! el mal debe combatirse... con otra clase de mal. Y ahí es donde entramos tu y yo. Ven, dejame que te lo muestre.

Tras un chasquido de los dedos de Malal, Fueron a parar a lo que parecía otro templo, distinto al que habían estado hasta ahora. Este no estaba vacio, sino que había un bullir de criaturas hacia un lado y hacia otro. Estas criaturas eran lo mas extraño que el Jerarca habia visto en su vida, y eso es decir mucho dada que su residencia se hallaba en la telaraña, donde las criaturas como las quimeras o las bestias garrápodas estan a la orden del dia, y había luchado con practicamente todos los enemigos que la galaxia le tenia reservados, desde los anfibios Squals hasta las bestias tiránidas mas colosales pasando por demonios de todos los panteones o los misteriosos necrones en un olvidado mundo tumba. Pero estas criaturas... por brazos poseian dos apéndices articulados parecidos a guadañas, afilados como cuchillos. Su cabeza pareciá la de algun tipo de ave, pero era alargada, huesuda y poseía unos dientes afilados con muy mal aspecto. Su largo cuello conectaba con el torso encajado entre dos formaciones parecidas a clavículas, éste era retorcido y estaba dificilmente unido a una cadera estrecha, de donde partian dos apendices inferiores, análogos a piernas, pero que por su anatomía les hacian andar de una forma espeluznante y decrépita, el pecho de la criatura quedaba paralelo al suelo, aunque la cabeza quedaba en una posición tal que miraba al frente. Emitian sonidos secos parecidos a la madera al romperse y Su espina dorsal estaba desencajada de su sitio, desplazada hacia afuera de manera que hacía una especia de dientes de sierra.

-Espero que mis demonios menores no te molesten- dijo el dios del caos con una mezcla de orgullo y amabilidad- ¡Idos de aqui! ¡tenemos un invitado!

Los demonios miraron en la dirección de su maestro, y de forma rápida y poco organizada desparecieron emitiendo crujidos, tragados por el impecablemente blanco suelo. Una vez que los demonios se hubieron ido, claevian pudo ver claramente el sitio donde se encontraban. La única ornamentación era un estilizado craneo blánco y negro en el techo de la estancia, el cual, depende como se miraba, aparecia sonriendo benevolentemente o cruelmente. Pero eso no es lo que atrapó la atención de Claevian, sino una estrella, similar a las del caos, pero de cuatro puntas en vez de 8. Esta estrella señalaba cuatro pequeños panteones en cada una de las cuatro puntas de la cuadrada estancia. Sobre cada una de las cuatro entradas había uno de los símbolos del caos.

Malal, con el orgullo de un anfitrión cuando enseña su mansión a un importante huésped lo acompañó a la primera de las estancias, la marcada con el símbolo de Khorne. En ella se hallaba un Devorador de Almas, clavado a una pared con cada uno de sus miembros atravesados por grandes estacas de metal, por la cual corría energia mágica para hacer que permaneciese siempre debilitado. Estaba en un estado lamentable, sus alas rotas, asi como las membranas de las mismas.

El segundo panteón, con el símbolo de Tzeentch, contenía a un señor de la Transformación desplumado y encerrado en una jaula como un ave horrorosa y desproporcionada. La jaula había sido aislada totalmente de la disformidad. Cuando vió la figura de Malal, tembló aterrado en un rincón de la jaula, abriendo y cerrando futilmente el pico, lo que descubrió que su lengua había sido arrancada de su boca.

El tercero contenía a Una Gran inmundicia. Cada herida sanada y cada pústula cicatrizada. La criatura presentaba un saludable color rosado y en la habitación se olían los más exquisitos aromas que uno puede imaginar. Ante esta situación la gran inmundicia se veía reducida a un gimoteante estado de autocompasón, intentando automutilarse para provocarse algún tipo de infección, pero todos sus esfuerzos eran en vano.

- He dejado el mejor para el final- Dijo Malal, enorgullecido por su obra. Ya que eres Eldar estoy seguro que disfrutarás particularmente con este último.

En el cuarto Panteón se encontraba, suspendido enmedio del aire, un guardian de los secretos de Slaanesh. Su rostro mostraba unas cuencas vacias sin ojos, y se hallaba en un campo de fuerza que lo aislaba totalmente del exterior. No podia oír, ver, saborear, oler o palpar nada. le habían privado totalmente del único objetivo de todo demonio del Principe Negro. Le habian privado de sus sentidos. Y eso era la peor tortura a la que se le podia someter.

- Con esto intento explicarte lo que afirmé antes, Claevian, dijo sin quitar sus brillantes ojos negros de la criatura que, atada y mas allá de toda locura, gimoteaba suspendida en el aire- ¿que somos si se nos priva de un objetivo? nada. Necesitamos un objetivo Claevian. Todos. Incluso vosotros, los arrogantes y sádicos Eldar Oscuros necesitais vuestros excesos para sobrevivir, porque sin ellos estais peor que muertos. A mi se me esta privando de mi objetivo, Claevian - Dijo mirandolo - En realidad no estoy mucho mejor que estos monstruos llorosos y patéticos. Todos mis otros campeones no tienen la dedicación necesaria y acaban olvidando su objetivo en pos del poder que les concedo, lo que hace que poco a poco pierdan su alma. Y encima me culpan a mi. - afirmó mientras movía la cabeza a ambos lados- Necesito un campeón, un campeón que me ayude en esta cruzada, un campeón que odie a esta escoria como los odio yo, y que porte mi misión a lo largo de toda la galaxia. Y te he escogido a ti como este campeón, Claevian Serindë. Los Eldar Oscuros. La única raza capaz de odiar al caos tanto como yo. Y usar métodos que no usaría nadie. Como ya te he dicho, la única manera de combatir el mal es con otro mal distinto. Tu eres ese mal, Claevian. Tengo una misión para ti. En tus manos esta aceptarla o rechazarla.

Si la rechazas, volverás a la superficie de ese mundo y moriras, tu alma será devorada por el ente que llamais La Sedienta y tu existencia nunca se recordará.

Si la aceptas, también te despertarás en aquel planeta. He engañado a Slaanesh de modo que ya no reclamará tu alma. Tu estancia aquí la recordarás como un mero sueño. Alli encontrarás un portal que te llevará de vuelta a Commorragh. Con tu habilidad e ingenio no te será dificil levantar una de esas organizaciones que llamais "cábalas". Nunca digas a nadie tus motivos originales, ni siquiera a tus mas allegados. Llegado el momento te mandaré un artefacto que te permitirá comunicarte conmigo, y te daré mas instrucciones. Hasta entonces estarás solo.

Malal entonces se alejó caminando de él, sus ominosos pasos resonando en la estancia y cuando estuvo a una distancia considerable se volvió hacia él y cambió de forma a aquel ser que fué la primera vez que el Jerarca lo vió en el templo. Y con su aterradora voz, producto de 100 gargantas distintas hablando a la vez dijo;

-Pero recuerda, si me fallas y te desvias de tu objetivo, como muchos otros antes que tu, me tomaré el placer personal de ser yo quien devore tu alma. ¡No lo olvides!

Estas últimas palabras resonaron en la cabeza de Claevian, y todo alrededor de él se volvió negro. Empezó a notar una notable dificultad al respirar y abrió los ojos. Seguía en aquel planeta, y la protección torácica de su armadura de íncubo lo asfixiaba. De un tirón se desprendió de ella. Estaba cubiera de sangre, sin embargo, en su pecho no había signo de herida alguna. Miró a su alrededor. La batalla hacía mucho que había acabado, al menos en aquel valle. A unos metros de su posición, un portal a la telaraña se hallaba abierto, con su campo de energia verde esmeralda chisporroteando a su alrededor. Claevian Serindë avanzó hacia él como un ser nuevo. Un ser con un objetivo por cumplir.

jueves, 13 de enero de 2011

Transfondo de la cábala de los Primogénitos de la Venganza: I- La Incursión


El gran Jerarca giró la cabeza en torno a él. El preludio de una batalla en Commorragh siempre era un espectaculo tenso. Todos y cada uno de los Eldar Oscuros que alli se encontraban miraban alrededor expectantes, jactándose de los trofeos obtenidos en batallas anteriores o gritando burlonamente a otros grupos de guerreros mientras comprobaban sus rifles cristalinos y sus afiladas dagas. Menos de media docena de incursores flotaban a penas a unos palmos del suelo, con sus velámenes etéreos en grácil movimiento, procurado por el portal que ante ellos se abria; Un disco negro cuyo borde crepitaba con estática de un color verde reluciente. El jerarca observaba absorto los destellos esmeralda mientras cerraba el broche final de su armadura de Íncubo y flexionaba tranquilamente las articulaciones comprobando que todo estaba adecuadamente colocado.

Tras él, sus siempre silentes hermanos de armas aguardaban tranquilamente una señal suya para actuar. Pausadamente desenfundó sus espadones compuestos y hizo un leve giro de muñeca sobre la ornamentada empuñadura, haciendo que estos diesen un pequeño tirabuzón en el aire para posteriormente volver a las diestras manos de su maestro. El sonido que produjeron al cortar el aire, poco mas que un siseo entre el sonido de todos los demas ruidosos Eldar, informó al Jerarca de que su filo estaba perfectamente limpio y afilado, como de costumbre. Con otro movimiento unió las dos espadas en una sola y, llevandosela cerca de la cara, como si estuviese apuntando con un rifle, evaluó su unión; impecable.

Después de las inspecciones rutinarias los volvió a enfundar a ambos lados de su cintura. Tras un momento de pausa apartó la vista del portal disforme y posó su mirada en un grupo de guerreros de la cábala que estaban equipandose para el combate en un incursor cercano. Un guerrero cogió la pernera de su armadura con ambas manos y, apretando los dientes, la fundió a su carne mediante unos pequeños filos que habia en su parte interior, dejando escapar un sonido, mas de placer que de dolor. tras ello la aseguro con unas cintas flexibles a su muslo, que golpeó un par de veces, asegurando la unión. Una vez hecho esto procedió a repetir la operación con la otra pierna.

El Jerarca se giró finalmente hacia los Íncubos que le acompañaban y haciendo un leve gesto, les ordenó que se pusieran sus yelmos de combate. Uno tras otro, los cinco siguieron su orden, tras lo cual él mismo deshizo la coleta que atrapaba su negro cabello y se enfundó el suyo. Dos agudos pinchazos en sus sienes anunciaron que el casco se habia acoplado perfectamente a su cráneo, y el visor se encendió, mostrandole una serie de runas en movimiento que se alinearon a su derecha. En este momento, el arconte de la cábala a la que acompañaban al espacio real se aproximó a ellos con su marchitador en ristre.

-Aquel será vuestro incursor.- Dijo señalando a una de las resplandecientes naves color azul oscuro. - Yo iré en aquel - Dijo señalando a otro muy próximo al anterior, desde el cual un par de Llamenas ungian sus cuchillos en veneno mientras saludaban a los Íncubos con aire insinuante. - Vuestro conductor ya ha recibido ordenes mias. En la incursión vuestra única misión será erradicar cualquier ofensiva hacia mi persona. - tras una leve sonrisa añadió - Lo cual no hará ninguna falta, no espereis un gran combate hoy, Íncubos, este viaje es de placer. ¡Asi que divertios!- dijo dejando escapar una carcajada.

El Jerarca asintió con la cabeza y dió la espalda al Arconte, su capa ondeando tras él. En un habil movimiento subió a la quilla del vehículo agarrandose con una mano a su casco, mientras sus aprendices lo hacian a los lados del velámen etéreo, con sus espadones en una disciplinada postura de ataque. El artillero miró de reojo al Jerarca, con una mexcla de admiración y miedo mientras este se encontraba apoyado en el exterior del casco del vehículo a poca distancia de él.

Si antes la algarabía era tremenda, en el momento que el Arconte dió la señal para partir, todos los Eldar excepto el cuerpo de Íncubos se sumaron en un cacofónico y grotesco coro, mientras los gráciles vehículos gravíticos se elevaban del suelo y salian disparados como una flecha por el portal.

Una sensación de infinita caida se apoderó del estómago del jerarca, como si dos brazos invisibles lo empujaran con fuera hacia abajo. Esta sensación únicamente duraba unos pocos segundos, y todo guerrero Eldar Oscuro se habia acostumbrado ya a ella, poco a poco se habia convertido en un placer mas de las incursiones al espacio real. La algarabiá que mantenian los Eldar Oscuros resonaba de forma extraña cuando atravesaban el rift extradimensional, convirtiendo sus carcajadas en ecos vidriosos y vacios.

En el segundo que atravesaron el portal, cerrandose tras ellos, los gritos de júbilo cesaron. Era obvio que habían aparecido en el momento equivocado en el sitio equivocado.

La incursión se estaba realizando en un planeta colmena Imperial apenas defendido. Esta incursión era de escala diminuta, sin tipo alguno de apoyo pesado ni táctica, se suponia que iba a ser un mero buffet libre para los habitantes de la Ciudad Siniestra, pero cuando llegaron a aquel mundo el cielo era negro y rojo, torbellinos de disformidad rajaban el aire con rayos de color sangre y la ciudad colmena estaba en llamas, visión que se hacia todavia mas terrible cuando repararon en los regimientos de humanos que, atrincherados, resistian a duras penas tras sus barricadas, mientras de la disformidad surgian entidades demoniacas que los destripaban sin compasión. Al otro lado del valle en el que habian aterriazdo, se podia distinguir el brillo de las servoarmaduras y el aullido de las armas sónicas. La legión de los Hijos de Emperador estaba asediando la ciudad.

El Arconte entonces, como animal político que era, temiendo las represalias que una incursión fallida podria costarle al volver a Commorragh, se dirigió al comunicador de su Incursor y, ocultando su propia sorpresa tras su casco lo mejor que pudo dijo;

-¡Ciudadanos de Commorragh!, ¡ante vosotros los leales seguidores de La Sedienta!, ¡disfrutad!, ¡hoy no hay prisioneros!

Todos los Eldar Oscuros aullaron entonces con júbilo, creyendo que todo estaba programado con anterioridad y los conductores de los vehículos gravitatorios realizaron un leve gesto con sus manos, desviando la trayectoria en perfecta formación de flecha hacia el centro de la hueste de los Hijos del Emperador, que, absortos en la masacre que estaban ocasionando, y con sus sentidos sobresaturados por el increible estruendo que producian, no reprararon en esos pequeños dardos negros que se atisbaban en el horizonte y progresivamente se iban haciendo más y mas grandes virando a su retaguardia.

La primera salva de lanzas oscuras penetró en los puntos débiles de uno de sus Predator, haciendolo añicos. los efectivos de retaguardia de los hijos del Emperador, sorprendidos, se giraron sobre ellos mismos y repararon en la silueta de los cinco incursores demasiado tarde. Estos hicieron una rápida pasada entre las filas enemigas, cortando e hiriendo de gravedad a todos los marines en su trayectoria gracias a los ganchos y cuchillas de su parte inferior, mientras sus pasajeros saltaban ágilmente entre las rosadas servoarmaduras, cortando con las cuchillas de sus trajes de batalla en su recorrido vertical hacia el suelo.

El Jerarca y los miembros de su templo desembarcaron cerca del Arconte, que activó su campo de sombras, rodeandose de un campo de oscuridad impenetrable, como un borrón enmedio de la batalla. tras la sorpresa inicial, la inferioridad numérica en la que estaban los Eldar Oscuros se hizo patente, eran apenas una mancha entre las filas de los Hijos del Emperador, y éstos reaccionaron de forma sorprendentemente rápida y ágil para las pesadas servoarmaduras que llevaban, destripando con sus Espadas sierra a algunos Eldar Oscuros mientras caian. La soberbia del arconte podia haberlos condenado a todos a muerte, pero éste ya estaba enmedio del fragor de la batalla, disfrutando cada segundo como si fuera el último, y los Íncubos partian en dos la pesada armadura de los marines con sus espadones como si fuera papel, mientras repelian los ataques de las burdas espadas sierra con facilidad.

Los incursores hicieron una pequeña filigrana y volvieron a las filas enemigas, decididos a hacer una segunda pasada, pero los Marines estaban preparados, las luces de los láseres cargando fué el presagio del desastre, que se consolido con unos rayos de energia pura que volatilizaron dos de los incursores en el acto. Los destructores sónicos también hicieron acto de presencia, disparando con su armamento sonoro sobre un tercero, que hizo que vibrara violentamente, rompiendo el frágil motor gravítico, tras lo cual el transporte cayó en picado y se estrelló violentamente contra el suelo, mientras su dotación saltaba desde él en un intento de salvar sus vidas. Fue en este momento cuando el Arconte se dió cuenta de su error. Por los comunicadores envió ordenes a los dos incursores restantes para realizar una última pasada y recogerlos, pero los incursores restantes ya no respondian, habian sido reducidos a unos restos humeantes en el suelo de aquel planeta a manos de los destructores sónicos de los marines espaciales del caos. Tras un bramido de ira, el arconte acompetió contra las filas enemigas con ferocidad, alejandose de su cuerpo de íncubos y solo acompañado por sus Llameanas. Al verse atacados por una nube oscura, los marines blandian sus espadas sierra a ciegas, mientras que el arconte mataba a uno tras otro sin apenas esfuerzo, hasta que una dió en el objetivo, rasgando superficialmente el hombro del arconte, lo que hizo que el campo de oscuridad se dispersara. En ese momento el Jerarca se interpuso en la trayectoria de la espada sierra destinada a acabar con la vida del arconte, apartandola con uno de sus espadones compuestos, mientras que con un ligero movimiento de muñeca, clavaba el otro en el casco de la servoarmadura del marine. El arconte, retorciendose en el suelo se alejó del combate aprovechando la confusión que habian ocasionado los íncubos.

Trasteó rápidamente en sus bolsillos hasta que encontró un pequeño orbe de un verde resplandeciente, que arrojó a unos pocos metros a su disposición. Esto abrió un portal parecido a por el que habian accedido al espacio real, y por el comunicador ordenó la retirada. Todos los Eldar oscuros supervivientes corrieron a su posición disparando salvas con sus rifles cristalinos asegurando el perímetro. Algunos de ellos cargaban con cuerpos o miembros de sus hermanos caidos, asegurando su regeneración mas tarde en los tanques de los hemúnculos. Los Íncubos se hallaban rodeados de enemigos por todos lados, y les era imposible zafarse de ellos, asi que el arconte los dio por muertos y ordenó atravesar el portal.

Al ver que los habian abandonado a su suerte, los íncubos redoblaron la intensidad de su ataque, acabando con mas de una docena de marines que menos de lo que dura un parpadeo. Luchaban ágilmente pese a los grandes espadones que portaban, y en unos minutos se libraron de todos los marines que hace un momento les combatian. Sin darles tiempo a recobrar el aliento, siete colosos se materializaron ante ellos. Su armadura era imponente, mas que hombres parecian blindados andantes, y en sus manos, unas cuchillas resplandecientes de energia crepitaban en silencio. Sus cascos poseian largos y ornamentados cuernos y sus enormes hombreras estaban decoradas con piel arrancada de sus victimas anteriores. Los íncubos saltaron sobre esta nueva amenaza y descargaron sus armas contra ellos, dos de las cuales rebotaron antes incluso de tocar el metal, desestabilizando inesperadamente al íncubo que las portaba y derribandolos al suelo. Solo el Jerarca y otro íncubo consiguieron penetrar el grueso blindaje, derrumbando dos colosos antes de que pudiesen levantar una garra, sin embargo los Exterminadores del Caos restantes aguantaron el primer embite, deevolviendo sus ataques al rival, sus pesadas armas moviendose con una rapidez alarmante, mientras los Íncubos las esquivaban diestramente. Sin embargo, la armadura de los Íncubos no podia resistir de forma alguna aquellos potentes golpes, que atravesaban carne y huesos como un cuchillo caliente atraviesa la mantequilla.

Uno de los exterminadores efectuó un golpe certero a la caja torácida de un íncubo, atravesandolo de lado a lado y dejandolo muerto en el suelo al instante, otro golpeó a uno de ellos con tal fuerza que salió despedido varios metros, cayendo muerto en una postura extraña. Mientras, el resto concentró sus ataques en el Jerarca, que esquivaba todos habilmente o los detenia con su propio espadón compuesto, cuyas dos mitades habia unido en una única y poderosa hoja. Los demas íncubos parecian incapaces de seguir el ritmo a las grandes moles de ceramita y cayeron uno tras otro. El último de ellos, cuando se vió atravesado por las cuchillas, conteniendo el dolor, lanzó un golpe con su espadón que seccionó el cuello del exterminador limpiamente, cayendo ambos muertos en el acto.

Pocos minutos después el Jerarca era el único que seguía en pie, luchando contra dos exterminadores a la vez. Lanzando una patada a uno hincó uno de los espadones compuestos en el visor del otro, tras lo cual es exterminador cayó a plomo, llevandose consigo medio espadón del Jerarca. Éste luchaba a una velocidad endiablada, dificil de segui a simple vista. El Exterminador lanzó un golpe alto con sus cuchillas que fué esquivado por el jerarca clavando los pies en el suelo e inclinándose hacia atrás todo lo que pudo, hasta que su cabeza prácticamente tocó el suelo. Alli vió uno de los espadones de sus hermanos, fuertemente agarrado en su mano inerte. Girandose rápidamente en el suelo, de forma que acabó tumbando boca abajo agarró el espadón con la mano derecha, mientras que a su espalda el exterminador reía enloquecido tras su casco de ceramita, que alteraba su voz de una forma escalofriante mientras descargaba un golpe decidido a sentenciarlo a muerte. El arconte entonces se volvió e interrumpió el ataque con el espadón, pero la fuerza combinada con el peso del exterminador era demasiado para él, y tras unos segundos de resistencia el jerarca soltó su mano izquierda, lo que hizo que su arma se clavara a pocos centímetros de su cara, y una de las cuchillas le hiriese gravemente en la sien. El Jerarca sintió el agudo dolor de la cuchilla resgando su cráneo, y su vista empezó a enborronarse, pero con sus últimas fuerzas se hizo a un lado, incorporandose con esfuerzo y cogió la mitad del espadón compuesto que llevaba al cinto, atravesando con él al exterminador mientras se volvia a alzar ante él en el hueco entre su casco y el cuerpo de la armadura, dejando la espada alojada en su garganta. Tras unos segundos en los que la gran mole emitió unos extraños sonidos guturales, cayó de espaldas, declarando al Jerarca como vencedor.

La sangre manaba a chorros por dentro de su casco. No le dejaba ver bien. Quitándoselo con una mano el Jerarca cayó de rodillas, para en última instancia caer también derrotado a mano de sus numerosas heridas. Antes de sucumbir le pareció ver algo. Algo en el interior de su cabeza. Algo que sabia que era imposible. Le pareció ver una habitaión de marmol blanco y una silueta negra. Una silueta negra que aplaudía y movia la cabeza en gesto de aprobación.



Transfondo de la Cábala de los Primogénitos de la Venganza: Epílogo

En esta serie de entradas voy a intentar profundizar en el transfondo de mi cábala de Eldar Oscuros, la cábala de los Primogénitos de la Venganza. Sobre todo sus orígenes y su motivación. Curiosamente es lo primero de transfondo que subo a este blog, asi que estrenamos etiqueta xD. Espero que os guste!!


Transfondo de la Cábala de los Primogénitos de la Venganza: Epílogo


Los orígenes de la cábala de los Primogénitos de la Venganza están sumidos en el más profundo de los secretos. Unos afirman que surgió como una cábala menor derivada de la confusión posterior a la intrusión en Commorragh de los marines espaciales del capítulo de los Salamandras en lo que los Mon’keigh datan como M35, operando en las sombras desde entonces hasta su posterior ascenso. Otros aseguran que nació de la noche a la mañana, como si siempre hubiese estado allí. Sea cual sea la versión todos coinciden en que se empezó a hablar de ella a finales del M39

La cábala liderada por el Arconte Claevian Serindë es una de las más jóvenes dentro de la alta Commorragh, pero aun así ostenta un notable poder en gran parte debido a su gran relación con la bandada de infernales de los diablos de los cielos y el culto de brujas del filo denegado, que propiciaron su escalada al poder.

Si los pormenores del ascenso de la cábala son un misterio, la figura misma de su Arconte, Claevian Serindë lo es aún más. Nadie parece recordarle antes de su ascenso al poder ni hay registro alguno de incursiones al espacio real que realizara antes de él. Hay quien dice que esto se debe a que nunca estuvo afiliado a una cábala, sino que en el pasado fue Jerarca de un Templo Obsidiana. Estos rumores se deben a la armadura que porta al combate y la inusual destreza, sincronía y confianza que presenta en combate junto con su élite de guardaespaldas íncubos, lo cual es muy inusual, ya que en batalla y sobre todo tras ella, la mayoría de arcontes están más preocupados de la posible traición por parte de su cuerpo de defensa personal que del mismo enemigo que combaten. Este no es en absoluto el caso de Claevian, al cual se le ha visto incluso debatiendo la estrategia de batalla con ellos antes de una incursión al plano real.

Las motivaciones de Claevian es otra de sus facetas más misteriosas. Tiene especial predilección por asaltar y hacer esclavos en planetas tomados por el influjo del caos y disfruta particularmente bebiendo las almas de cultistas y marines del caos. De hecho, cuando en una de sus incursiones tiene la fortuna de capturar a un paladín ruidoso, se niega en rotundo a entregarlo a los hemónculos con los que está asociado (los Profetas de la carne), sino que lo manda trasladar a su cámara de tortura personal y desaparece durante días enteros. Cuando sale de allí, su piel esta tersa como si hubiese sido regenerado ayer y sus ojos portan un brillo y una jovialidad propias del mismo Asdrúbal Vect tras haberse alimentado de 10.000 almas. En cuanto al paladín, nunca se encuentra rastro de él en la celda. Claevian no deja entrar a nadie a su sala privada de tortura, en la cual hay una total carencia de instrumentos quirúrgicos y el único mobiliario es un viejo espejo cubierto por un raido velo. En la puerta de acceso, junto con múltiples y arcanas cerraduras, se puede observar un único adorno; un estilizado cráneo en bajo relieve, mitad negro, mitad blanco.